miércoles, 19 de agosto de 2015

El Haya,el árbol de las hadas


Érase una vez un árbol mágico que en la Edad Media se llamaba el árbol de las hadas. En efecto, nuestros antepasados creían que, al caer la noche, las hadas dibujaban su círculo mágico alrededor de su tronco sólido y sosegador, en el interior del cual cantaban y bailaban.

Bajo el haya, cerca de Domrémy, fue donde Juana de Arco oyó las voces, después de haber visto a las hadas bailar, tal como ella misma reconoció en su interrogatorio con el obispo de Beauvais, Pierre cauchon, el 24 de febrero de 1430.

En la Grecia antigua, el haya esa un árbol oracular, pero también estaba consagrado a Zeus, el cual le protegía de los rayos de la tormenta.

Según la Edda, el largo relato épico y poético de la mitología germánica y escandinava, Avilda, Hetha y Visna, las Valquirias, reinas guerreras esposas de Odín, el dios de los dioses, vivían en un bosque de hayas, en la isla de Rügen, en el Báltico, protegidas de las cóleras, a veces destructivas de su divino marido que, al igual que Zeus en Grecia, lanzaba truenos y rayos sobre la Tierra.


Finalmente, de este tronco, aparentemente protegido de los dioses y al que el rayo parece no alcanzar nunca, se cortaba el tronco de Navidad, que luego se quemaba tradicionalmente en la chimenea durante la Edad Media, pero que en la actualidad, lo encontramos en muchas mesas de Europa en forma de sabroso pastel.

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